Crímenes sin fronteras

|

El ataque a martillazos y con gases lacrimógenos sufrido en Lituania por Leonid Volkov, estrecho colaborador del líder opositor ruso Aléxei Navalni, muerto hace un mes en una cárcel de Siberia, supone una nueva muestra de la impunidad con la que el régimen de Vladímir Putin actúa en Europa contra cualquier persona a la que él o sus partidarios consideren una amenaza para su proyecto totalitario. Volkov fue emboscado por al menos dos personas en las cercanías de su domicilio, en Vilna, la capital de la república báltica, país miembro de la Unión Europea. Trasladado a un hospital, fue atendido de diversas lesiones, entre las que destaca la fractura de un brazo. La policía y su unidad de élite antiterrorista investigan lo sucedido, pero el presidente lituano, Gitanas Nauseda, ya ha apuntado sin ambages al principal sospechoso de estar detrás de la acción criminal: Putin.

Se trata del segundo incidente de este tipo conocido en la Unión Europea en el plazo aproximado de un mes después del asesinato a tiros el pasado febrero en Villajoyosa (Alicante) de Maxim Kuzmínov, un piloto militar ruso destinado al frente de Ucrania que desertó el pasado verano. El jefe del Servicio de Espionaje Exterior de Rusia, Serguéi Narishkin, dijo tras conocer su ejecución en España que, desde el momento en que decidió huir del ejército, el asesinado ya era un “cadáver moral”.



Comentarios